EL INCENDIO DEL MERCADO CENTRAL REABRE EL DEBATE SOBRE EL MANTENIMIENTO DE LOS MERCADOS MUNICIPALES DE VALÈNCIA
Más de 40 puestos permanecen afectados tras el incidente, mientras crecen las críticas por el estado de conservación y mantenimiento de unas instalaciones municipales esenciales para el comercio tradicional
VALÈNCIA.– El incendio registrado en el Mercado Central de València, relacionado con sus instalaciones eléctricas, ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre el mantenimiento de los mercados municipales de la ciudad. Según informaciones publicadas tras el suceso, más de 40 paradas han quedado cerradas, con importantes consecuencias económicas para comerciantes que no pueden desarrollar con normalidad su actividad.
La situación resulta especialmente preocupante por tratarse del Mercado Central, uno de los principales referentes comerciales y patrimoniales de València y un edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC). El propio Ayuntamiento reconoce que existen actuaciones pendientes de conservación: el pasado mes de agosto adjudicó la redacción de un proyecto para abordar problemas de oxidación, filtraciones y deterioro de tejas y canalones de la cubierta.
Además, el 25 de septiembre, la Junta de Gobierno Local dio un nuevo impulso al expediente para la limpieza y mantenimiento de las fachadas, una actuación superior a los 600.000 euros destinada, entre otras cuestiones, a evitar la degradación del inmueble y posibles desprendimientos.
Mientras se tramitan proyectos y actuaciones, quienes sufren directamente las consecuencias de cualquier incidencia son los comerciantes.
Los titulares de los puestos desarrollan su actividad mediante concesiones administrativas municipales. Es el propio Ayuntamiento de València el que convoca las subastas para adjudicar las concesiones de puestos de venta de los mercados municipales.
Precisamente por ello, el incendio abre una cuestión que el Ayuntamiento debería aclarar con transparencia: qué mantenimiento preventivo se estaba realizando en las instalaciones eléctricas del Mercado Central, qué inspecciones se habían efectuado y qué actuaciones estaban previstas antes del incidente.
No se trata únicamente de reparar los daños una vez producido el problema. Los comerciantes necesitan unas instalaciones municipales seguras y en condiciones adecuadas para poder trabajar.
Detrás de cada parada cerrada hay autónomos, trabajadores, proveedores y familias cuyos ingresos dependen directamente de poder abrir cada mañana.
La paralización de más de 40 puestos puede traducirse en pérdida de ventas, mercancía, clientes y facturación, además de poner en riesgo productos perecederos y compromisos previamente adquiridos por los comerciantes.
Por ello, los afectados necesitan respuestas inmediatas sobre cuándo podrán reabrir, qué compensaciones podrán solicitar y quién asumirá los perjuicios económicos ocasionados.
El problema trasciende al Mercado Central. El propio Ayuntamiento ha reconocido en otros mercados municipales deficiencias que han requerido intervenciones. En el Mercado de Jesús, por ejemplo, las obras municipales se plantearon para solucionar filtraciones y goteras que llegaban a afectar al cuarto de contadores eléctricos y a puestos de venta, señalándose expresamente el peligro que estas incidencias podían generar sobre las instalaciones eléctricas.
Al mismo tiempo, el Ayuntamiento sostiene que está realizando inversiones para mejorar los mercados municipales y ha anunciado un plan de más de seis millones de euros para el periodo 2024-2026.
Precisamente por eso resulta necesario conocer qué parte de esas inversiones se destina al mantenimiento preventivo de las instalaciones esenciales, especialmente electricidad, climatización, cubiertas, sistemas contra incendios y seguridad.
Los mercados municipales forman parte de la historia comercial y social de València. No basta con promocionarlos como atractivo turístico o defender públicamente el comercio de proximidad.
Los vendedores necesitan edificios seguros, climatizados, accesibles y correctamente mantenidos durante todo el año.
El incendio del Mercado Central debería servir para realizar una revisión exhaustiva de las instalaciones de todos los mercados municipales de València y para hacer públicos los informes de mantenimiento, inspecciones eléctricas, incidencias detectadas y actuaciones pendientes.
Porque cuando falla una instalación municipal, las consecuencias no se quedan en un expediente administrativo: las sufren comerciantes que pueden pasar días sin levantar la persiana y sin poder ganarse la vida.
El Ayuntamiento debe explicar ahora qué ocurrió, determinar las causas técnicas del incendio y aclarar qué medidas adoptará para que una situación semejante no vuelva a repetirse.





